Leo Abadía Jr. · Empresa familiar & High Potentials

Heredar una empresa no es heredar criterio.

Soy Leo Abadía. Desde 1983 me siento a la mesa con familias empresarias, y desde 1987 formo, uno a uno, a los hijos que un día tendrán que dirigirlas. Más de 350 lo han hecho ya.

Leo Abadía Jr., de traje oscuro y brazos cruzados
Foto: GQ México
+40años sentado a la mesa con familias empresarias
+350sucesores formados con el PFI
1987año en que nació el Programa de Formación Individual
12 · 10hermanos con los que crecí, hijos con los que sigo aprendiendo
Mi historia

Aprendí lo que es una empresa familiar antes de saber lo que era una empresa.

Soy hijo de Leopoldo Abadía y uno de doce hermanos. En una casa así se aprende pronto a negociar, a repartir lo que hay y a convivir con quien piensa distinto. Mi familia fue mi primer laboratorio. Hoy soy padre de diez hijos y abuelo, así que el laboratorio sigue abierto.

Trabajé veinticinco años al lado de mi padre asesorando empresas. De él heredé algo que no viene en ningún protocolo: sentido común, hablar claro y desconfiar de la arrogancia.

En 1987 me llamó un conocido, preocupado. Su hijo no terminaba de arrancar en el negocio familiar y lo habían probado todo. Diseñé para él un programa a su medida, y funcionó. Luego llegó un segundo alumno, y un tercero. Así nació el PFI, sin página web ni publicidad: de boca en boca, de familia en familia.

Desde entonces he visto de todo: consejos que funcionaban y comidas de domingo en las que nadie se dirigía la palabra; herederos brillantes que no se lo creían y fundadores incapaces de soltar. He aprendido muchísimo de mis alumnos. La mayoría tiene una gran cabeza; lo que les falta es saberlo.

Lo que he aprendido en cuarenta años

Cuatro cosas que repito en cada familia.

“Las empresas familiares no se hunden por el mercado. Se hunden en el relevo.”

Casi nunca falla el producto. Falla que el sucesor no tiene autoridad o que la familia ha dejado de hablarse.

“La armonía entre hermanos no aparece sola. Se construye.”

Con conversación frecuente, responsabilidades claras y una forma pactada de resolver los desacuerdos.

“El dinero no te hace mejor que nadie. Te obliga a ser más responsable.”

Es lo primero que hablo con cualquier heredero, y lo que más le cuesta escuchar.

“Lo profesional se enseña. Lo humano hay que cultivarlo.”

Por eso en el PFI formamos en lo profesional, pero sobre todo en lo humano.

Lo que veo en las familias

Un protocolo firmado no forma a un sucesor.

He visto familias con protocolos impecables que se rompieron igual. Y familias sin papeles que salieron adelante porque se hablaban y el sucesor estaba preparado. Estos son los números, y lo que hay detrás de ellos.

Solo 3 de cada 10 empresas familiares llegan a la segunda generación. Solo 1 llega a la tercera. No es una fatalidad, es una estadística. Y las estadísticas se cambian preparando el relevo antes de que el relevo llegue solo.

“El último interesado en adelantar Acción de Gracias es el pavo.”

Se lo digo a muchos fundadores, y casi todos se ríen. Luego se quedan callados. Pedirle a alguien que planifique su propia salida es pedirle que firme el final de lo que más quiere. Por eso el relevo se aplaza, año tras año.

Mi trabajo no consiste en jubilar a nadie. Consiste en que quien construyó la empresa encuentre su nuevo lugar, y que quien llega se gane el suyo.

Tres maneras de que llegue el relevo

El relevo va a llegar. Lo único que se puede elegir es cómo.

Ordenado

Se prepara

Con tiempo, con un sucesor formado y con reglas que la familia conoce y acepta. Es el único que se puede diseñar.

Desordenado

Se improvisa

Llega tarde, con varios candidatos y ninguna regla. Se decide por presión, por cansancio o por quien grita más fuerte.

Súbito

Se impone

Un infarto, un divorcio, un conflicto que estalla. La empresa cambia de manos de un día para otro, sin nadie preparado.

Propiedad Dirección Familia accionista directivo familiar ¿Quién decide?

Tres sombreros en la misma cabeza

La mayoría de los conflictos que me encuentro nacen de mezclar tres papeles que no tienen nada que ver entre sí.

  • Ser propietario da derecho a votar en la Junta. No da derecho a dirigir.
  • Ser directivo exige competencia y resultados. No se hereda, se demuestra.
  • Ser de la familia da derecho a ser querido. No da derecho a un puesto ni a un sueldo.
Qué hago

Formar al sucesor. Ordenar la familia.
Proteger la empresa.

No tengo un catálogo de servicios. Tengo cuatro maneras de ayudar, y casi siempre empiezo por escuchar para saber cuál necesita cada familia.

01 Desde 1987

Programa de Formación Individual (PFI)

Formación individual, confidencial y a medida para el sucesor o para el miembro de la familia con alto potencial. No es un máster ni un curso: es un itinerario diseñado para una persona concreta, en una empresa concreta, con los problemas reales que tiene encima de la mesa.

Trabajamos con el método del caso y con decisiones de verdad, para que el criterio deje de ser prestado y empiece a ser propio. El objetivo no es tener herederos: es tener decision makers que asuman la empresa por convicción, no por imposición.

+350alumnos de 19 a 55 años
+70profesores; elijo a los de cada alumno
1 a 1al ritmo y en el lugar de cada persona

Escuchar

Conversaciones a fondo con el sucesor, el fundador y quien haga falta. Sin prisa y sin guion.

Diagnosticar

Dónde está hoy la persona, qué le falta para decidir sola y qué está frenando su autoridad.

Diseñar el itinerario

Casos, profesores, responsabilidades y decisiones reales, en el orden y ritmo que esa persona necesita.

Acompañar

Sesiones periódicas para revisar cada decisión, discutirla y aprender de ella. El tiempo que haga falta.

02

Gobernanza y protocolo familiar

Tratar a la familia como una familia y a la empresa como una empresa. Cada una necesita sus órganos, sus reglas y su espacio.

  • Junta, Consejo de Administración, Consejo de Familia y Family Office.
  • Protocolo redactado con la familia, no para la familia.
  • Reglas de entrada, remuneración, decisiones y sucesión.
03

Mediación entre hermanos y generaciones

Cuando la conversación se ha roto, alguien de fuera tiene que sentarse en medio. Llevo cuarenta años haciéndolo.

  • Conflictos entre hermanos, ramas o generaciones.
  • Conversaciones difíciles sobre sucesión y venta de participaciones.
  • Reglas pactadas para resolver los próximos desacuerdos.
04

Conferencias y charlas

Intervenciones directas, con humor y con los pies en el suelo, para foros de empresa familiar y reuniones de familia.

  • El relevo: por qué se aplaza y cómo prepararlo.
  • Propietario, directivo, familiar: tres papeles.
  • Escuela de millonarios: lo que aprenden los herederos.
Portada del libro Escuela de millonarios, de Leo Abadía Jr.
El libro

Escuela de millonarios

Espasa · 2011

Lo que aprenden los hijos de los ricos, contado desde dentro.

En este libro cuento, con discreción y bastante sentido del humor, lo que he vivido formando a herederos: el alumno que se negó a dar clase con un profesor porque no le gustaban sus corbatas, el que me invitó a un circuito de Porsche o el que faltó a clase para estrenar helicóptero.

Detrás de cada anécdota hay una lección sobre esfuerzo, autoestima y responsabilidad que sirve para cualquier familia, tenga el patrimonio que tenga.

Sesión de diagnóstico

Empecemos por una conversación. Sin compromiso y sin rodeos.

Antes de proponer nada, necesito entender su situación. Esta sesión sirve para eso, y le llevará algo útil aunque no volvamos a hablar.

Individual y confidencial

Solo usted y yo. Lo que se hable no sale de esa conversación.

Mapa de situación

Una fotografía clara de cómo están hoy la familia, la propiedad y la dirección.

Los 2 o 3 riesgos que no pueden esperar

Lo que conviene atender ya, antes de que el relevo lo decida por usted.

Un consejo honesto

Incluso si mi recomendación es que no necesita consultoría.

Solicitar diagnóstico confidencial En Barcelona, en Ciudad de México o por videollamada.
Que la empresa vaya cada día mejor y que la familia se quiera cada vez más.
Leo Abadía Jr.
Contacto

Escríbame. Le contesto yo.

Cuénteme brevemente su situación. Respondo personalmente, normalmente en 48 horas laborables.

Sus datos se usan únicamente para responder a su consulta y nunca se comparten con terceros.